Kairos ACN/ Esteban Leal Ramos- Centinela Digital

Este próximo domingo 1 de julio se llevarán a cabo en nuestro País, las elecciones federales.
Actualmente, el padrón electoral (es decir, ciudadanos con pleno derecho a voto), asciende a más de 77 millones de mexicanos.
A nivel Nacional se elegirá al titular del Poder Ejecutivo (es decir, Presidente de la República), Senadores y Diputados Federales, y en los Estados de la República se votara también para renovar los poderes locales, como Alcaldes, Diputados locales y, en algunos casos, Gobernadores.
En esta ocasión, el padrón electoral estará conformado, en su mayoría, por las mujeres; es decir, el 51.64 por ciento de los ciudadanos con derecho a voto serán mujeres, y el resto hombres.
Y también, por primera vez en la historia de nuestro País, el Partido Acción Nacional (PAN) postuló a una mujer como su candidata a la Presidencia de la República, la cual cuenta con altas posibilidades de convertirse en la primera Presidenta de México, tal como ha sucedido en otros países del mundo, como Alemania, Argentina, Brasil o Costa Rica.
Estas serán, por varios factores, unas elecciones históricas para nuestro País.
Desde el punto de vista cristiano, más allá de nuestras propias preferencias electorales, o de partido, debemos preguntarnos: ¿Cómo afectará mi decisión al Cuerpo de Cristo?
Es decir, debemos evaluar no sólo el Partido y el candidato; debemos tomar en cuenta tanto la ideología del Partido que lo postula, como la plataforma política y las propuestas del aspirante.
Debemos analizar cómo han gobernado los políticos emanados de ese partido, y la forma en que han afectado nuestro modo de vida.
Por ejemplo, hay políticos que como candidatos ofrecen una cosa, y al llegar al Gobierno hacen otra muy distinta; debemos poner atención qué ofrecen o cuáles son sus propuestas con respecto a la libertad de culto, a la protección a la vida desde su concepción, a permitir o no matrimonios entre personas del mismo sexo, a permitir o no la adopción de niños a matrimonios entre personas del mismo sexo.
Debemos observar cómo ha sido su vida familiar, cómo son sus hijos, su esposa; si su vida familiar es un completo desastre, podemos esperar que su desempeño al frente del Gobierno será igual, o peor.
Nuestra decisión puede afectar de forma drástica a nuestra nación, y sobre todo, al Cuerpo de Cristo.
Dice La Palabra de Dios en Primera de Timoteo, “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad”.
En este pasaje se nos hace un llamado, como ciudadanos, de orar; pedir a Dios por las autoridades civiles, para que puedan gobernar con la dirección de Dios.
También debemos orar para que ellos sean salvos y vengan al conocimiento dela verdad.
La Palabra de Dios también nos enseña que debemos respetar y obedecer a nuestros gobernantes, en vez de criticarlos.
“Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas” dice Romanos 13:1
Los creyentes en Cristo tenemos la obligación de ser buenos ciudadanos, y de respetar a nuestros gobernantes; exhorto a mis hermanos en Cristo a orar y ayunar por nuestro México, y por estas elecciones que serán trascendentales.
Asimismo, pedir la dirección del Espíritu Santo, para hacer lo correcto y lo que es agradable a nuestro Dios; salgamos a votar, con la convicción de que nuestra decisión estará acorde con la voluntad de Dios.

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