Unen su música en fa vor de Haití

Desde distintas partes de latinoamerica, músicos se reunen en Monterrey para apoyar a Haití, a ellos se les une Lupe Esparza.

Kairos ACN/ Rigoberto Castro Miranda

Monterrey, MEX. (Marzo 13).- De la misma manera que aquel niño se presentó a Jesús con sus panes y sus peces, el pasado sábado se reunieron músicos de diferentes países, creencias y géneros musicales, para presentar su música y su talento, para que Aquel que cambia el destino de las naciones multiplique la ayuda y la bendición sobre el pueblo de Haití.

El Estadio de Beisbol Monterrey, que pronto abrirá sus puertas a la liga nacional de beisbol, fue testigo del festival musical “Haití necesita de tí”, que registró una regular entrada.

Este evento fue el primero realizado en México para ayudar a la nación caribeña que fue azotada el pasado mes de enero por un terremoto de 7 grados en las escala de Richter, que dejó como saldo miles de muertos y cuantiosas perdidas materiales.

Fue así como pasadas las 17:00 hrs., la alabanza explosiva de David Alfano y CCI Band, El toque tex-mex de Verónica Leal, así como el rock atrevido de Sonnus dieron inicio con el marathónico evento musical.

A ellos les siguió Jez quien mostró canciones de su más reciente material titulado ” Oh corazón”, después tocó el turno de Raúl Sanchez, quien con su acordeón se encargo de poner el ambiente en las tribunas.

Enseguida vino un hecho que a todos sorprendió, Lupe Esparza, vocalista y líder de la agrupación “El Gigante de América”, dejó por un momento los preparativos de su presentación en un conocido centro de espectaculos de esta ciudad horas más tarde, para unirse al concierto y entonar con mariachi la canción “el pescador”, tema que grabó en los años 90 para apoyar la contrucción de una parroquia.

Del mariachi se dio un vertiginoso salto al reggaetón, Funky,uno de los mayores exponentes de este género, subió al escenario para continuar con la fiesta ante la algarabía del público quien coreó cada una de las canciones del boricua.

René González quien hacía casi 10 años se había presentado en el mismo escenario, invito a la reflexiòn por medio de su canto, al entonar “Después de la caída, mientras en las pantallas aparecían imagenes de la tragedia en Haití.

Mientras el evento se desarrollaba, detrás del escenario había un verdadero ambiente de camaradería, músicos, managers y organizadores charlaban amenamente mientras disfrutaban un refrigerio que los organizadores habían preparado para ellos.

Después le siguió la música reflexiva de Lilly Goodman, enseguida llegó Daniel Calvetti quien no podía dejar de cantar ” La niña de tus ojos”, para luego terminar la velada con Coalo Zamorano, unos de los principales promotores de este concierto, y Marco Barrientos quien llevo a los asistentes a un momento de adoración, clamor e intercesión.

Durante el concierto, se dió el lugar al Pastor Haitiano Lukson Jean Baptiste y su esposa, quienes vivieron de cerca la tragedia. Ellos agradecieron a nombre de toda la nación caribeña el apoyo del pueblo mexicano y declaro bendición para México.

El momento de despedirse había llegado, al filo de las 23.00 hrs. todos los participantes subieron al escenario para cantar el conocido tema “somos el pueblo de Dios”. Al final todos salieron satisfechos no sólo por la bendición que habían recibido, también porque habían hecho algo para quienes más lo necesitan.

A través de las agua s

Kairos ACN/ Francisco Ramos

El 27 de Marzo del 2004, mi Pastor me dió una copia del libro “Salmo 91, El paraguas de protección de Dios” versión en inglés. Esa noche comencé a leer el libro, y me atrapó desde el principio el mensaje que de alguna forma me estaba tocando.

Al día siguiente, el maestro de Escuela Dominical estuvo hablando sobre el Salmo 91, y de pronto me di cuenta que no era una casualidad, así que continué leyendo el libro con más atención aprendiendo acerca de la protección de Dios, y cómo es que el Salmo 91 es más que solamente buenos deseos; es poder del cielo para nuestra protección.

Comencé a leer cada noche el Salmo 91 con mi hijo Eduardo de 5 años y mi esposa Mónica, y tratamos de memorizar un versículo cada día comenzando el domingo por la noche. Nunca lo había hecho antes, regularmente trato de memorizar versículos por mi cuenta pero nunca antes había tomado tiempo para hacerlo con mi familia.

Explicarle el Salmo 91 a mi hijo fue algo muy especial, porque tiene una descripción gráfica que es muy sencilla de entender en el verso 4, “con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro”.
Él pudo comprender esa protección como la de la gallina cubriendo a sus pollitos usando su propio cuerpo para protegerlos; y comenzamos a orar por protección desde ese día.

No pudimos memorizar todo el Salmo porque ocho días mas tarde, el 4 de abril, una gran inundación llegó repentinamente a nuestra colonia, algo que nunca se había visto antes.

Nuestra colonia se llama Villa de Fuente y es un lugar agradable con nogales grandes, ubicado al sur de Piedras Negras, en Coahuila, México.

Hay un río que rodea en forma de semicírculo la colonia y que la hace genial para el crecimiento de árboles en el terreno desértico. Esa mañana amaneció lloviendo fuertemente al igual que los días anteriores, pero para el medio día, el cielo estaba despejado.

En la noche, se fue la luz en toda la colonia, encendimos algunas velas y esperamos dentro de casa; se escucharon algunos sonidos extraños y pasaron algunos autos rugiendo el motor frente a mi casa, algo inusual por lo que estaba ocurriendo

No teníamos radio ni televisión dentro de casa, así que salí a la cochera a escuchar la radio del carro. Lo único que pude oír fue algo acerca del desbordamiento del río Zaragoza debido a una presa rota.

Corrí dentro de casa para apresurar a mi esposa y mi hijo para dejar la casa.

Ellos se asustaron viéndome correr y hablar acerca del riesgo, pero no sabíamos que teníamos tan poco tiempo para salir, se vistieron rápido y en ese momento, escuchamos un ruido como de lluvia lejana que rápidamente aumentaba de volumen hasta convertirse en un fuerte rugido que me asustó.

Vi el agua corriendo por la calle y apuré a mi esposa, ella pensaba al igual que yo que teníamos más tiempo y quería poner algunas cosas sobre la cama, por si acaso algo de agua llegaba a entrar a la casa, aunque nunca esperamos que ocurriera porque la casa estaba en un lugar elevado.

Ese día entendí lo que la Biblia quiere decir en Apocalipsis 4:15 cuando menciona “estruendo de muchas aguas”.

Minutos después de que escuche el aviso por la radio, el agua corría por el césped junto a la casa, en ese momento nos metimos en el auto y abrí el portón para salir, no había nadie en las calles, no tuve tiempo para cerrar la puerta frontal o el portón, el nivel del agua estaba subiendo increíblemente rápido y se ahogó el motor.

De pronto, un muchacho apareció en el otro lado de la calle, en medio del agua, diciéndonos que saliéramos del auto.

Abrimos las puertas del auto y el agua se metió al interior, así que dejamos el auto, yo cargué a mi hijo mientras mi esposa cargaba dos portafolios con nuestros papeles más importantes y las identificaciones.

El muchacho tenía unos 17 años y simplemente apareció en medio del agua, le pregunté a donde ir; había agua por todos lados y yo no tenía idea de que hacer, nos dijo que fuéramos hacia la plaza, a dos cuadras, porque es el lugar mas alto.

En ese momento el agua estaba a la altura de mi rodilla.

Esas dos cuadras fueron las mas largas que he caminado, el agua corría rápido y arrastraba todo tipo de cosas, el muchacho ayudó a mi esposa a caminar por en medio de la calle; yo trataba de no caer con mi hijo en mis brazos cubierto con una cobija.

El nivel de agua estaba ahora en mi cintura, y la presión de la corriente dificultaba mucho nuestro avance, finalmente llegamos a la plaza y trepamos en la banqueta que está a un metro sobre el nivel de la calle.

La plaza estaba seca, y había mucha gente tratando de huir de la inundación, quise agradecer al muchacho por su ayuda y cuando me di la vuelta, él se había ido, simplemente desapareció tan repentinamente como apareció.

Mi esposa, mi hijo y yo subimos al quiosco que es el lugar más alto en medio de la plaza, pero mi esposa insistió en movernos hacia la iglesia enfrente de la plaza.

Junto a la iglesia, hay dos salones en un segundo piso con escaleras hacia la banqueta. Alguien rompió la puerta, y junto con otra gente, mi familia y yo subimos las escaleras y esperamos en el salón.

Después, el techo comenzó a crujir, salí por una puerta posterior para ver que estaba pasando.

Había mucha gente sobre el techo del salón, por lo que tome a mi familia y trepamos hacia el techo de la iglesia, trepando de un techo a otro hasta que encontramos el lugar mas alto y seguro, en ese techo, pudimos escuchar las voces de la gente atrapada en sus casas y carros gritando por ayuda.

Vimos el nivel del agua subir muy rápido, solo le tomó unos minutos para cubrir autos, casas, árboles y el quiosco., conforme el agua cubría las casas, dejaban de escucharse los gritos de la gente que estaba allí, y escuchábamos gritos por otra parte.

No puedo explicarme como es que mi esposa, mi hijo y yo estábamos calmados y teníamos paz en ese momento, todos alrededor gritaban, lloraban y estaban confundidos, pero nosotros sabíamos que Dios nos estaba protegiendo.

Eduardo me pregunto con su vocecita infantil ,”Papi, ¿qué nos va a pasar?”.

“Nada, le dije, ¿Recuerdas el Salmo 91?”.

“Sí”.

“¿Cómo nos va a cubrir Dios?”, él dijo, “con sus plumas te cubrirá y debajo de sus alas estarás seguro”.

“¿Ya ves?, entonces nada malo nos va a pasar, Él nos esta protegiendo”.

Mi hijo pudo entenderlo, Mónica y yo pudimos ver y oír mucha gente cayendo a nuestra diestra, abajo, en sus casas; gente que nadie pudo rescatar, vimos la pestilencia que anda en la oscuridad corriendo sin misericordia, matando, destruyendo y lastimando, pero no nos tocó a nosotros.

Algunas personas que estaban sobre el mismo techo nos vieron en calma y se acercaron a nosotros como tratando de alcanzar la misma paz que teníamos, estuvimos repitiendo el Salmo 91 vez tras vez, aunque sólo los 8 versículos que habíamos memorizado.

Un par de horas más tarde, el cielo comenzó a nublarse y empezó a llover, mi esposa oró en voz alta confiadamente pidiendo a Dios que detuviera el agua.

Yo oré también y vi la lluvia detenerse, nunca vi nada igual, sé que fue por su oración, no por la mía, porque yo estaba sorprendido de que Dios contestara de esa manera pero ella estaba esperando eso.

Tomó 10 minutos en inundarse todo Villa de Fuente y 4 horas en que bajara el nivel del agua.

Después de eso, pudimos bajar a la plaza nuevamente,todo estaba cubierto de lodo y destruido, era un caos, muchos sobrevivientes estaban heridos, en shock o llorando, algunos simplemente estaban callados.

Tratamos de entender la magnitud del desastre pero no pudimos hasta después de algunos días,sin embargo, estábamos a salvo, vivos y sin un rasguño, Dios nos protegió y nos preparó con el Salmo 91.

Sufrimos muchos daños materiales, todo lo que quedo debajo de 2 metros en la casa estaba cubierto de lodo y agua.

Los días siguientes fueron difíciles, tuvimos que mudarnos de casa, pero recibimos mucha ayuda y apoyo de gente de diferentes iglesias cristianas y de mis compañeros de trabajo.

Un mes después, cuando todavía estábamos tristes por las perdidas, recibimos la confirmación del embarazo de mi esposa., estuvimos orando por un segundo bebé durante tres años y ahora la respuesta había llegado.

Hablando con mi esposa, ella se dió cuenta de la sabiduría de Dios y de cómo Él responde a nuestras oraciones en el tiempo apropiado, si hubiera estado embarazada durante la inundación, probablemente no hubiera sobrevivido.

Así mismo, si hubiéramos tenido un bebe durante la inundación, probablemente lo hubiéramos perdido, como muchos otros que perdieron a sus hijos, así que entendimos que Dios no solamente nos protegió a nosotros tres, sino también a la bebé que aun no había llegado.

No tengo palabras para agradecer al Señor por su amor y su protección, pero ahora puedo decir junto con el salmista que Dios es “Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré”.

Aviso Importante

Estimados Amigos de los medios de comunicación, Ministros, Pastores, Iglesias, músicos, amigos en general.

A través de este conducto quiero informarles que el estado de salud de nuestro amigo y colaborador de este medio, Juan Manuel Díaz de León López, sigue sin mostrar mejoría.

Transcribo a continuación parte del texto que Juan Manuel me hizo llegar en días pasados.


" francamente me encuentro en una situación muy desesperante, aunque mi fé esta robusta y mi confianza en Dios permanece sin moverse de la roca, me siento sumamente devastado por los sucesos que me han estado ocurriendo en tiempos recientes, desempleo, 4 cirugías y al menos 6 enfermedades me han atacado en estos últimos 4 meses, francamente temo por mi vida, pues me encuentro muy debilitado físicamente, estuve en el Seguro social hasta ayer 5 días internado en ayuno total, ni siquiera agua podía tomar, los doctores no me encontraban la afección, los dolores eran muy intensos",

"ahora en verdad la necesito, no sabe cuanto me consolaría que orasen en serio por mi, necesito un abrazo, necesito llorar, no es falta de Fe se lo reitero, sé que en Cristo hay victoria, pero estoy desgastado, su amistad y un momento un abrazo suyo significaría mucho para mi".

Pedimos de sus oraciones intensas por Juan Manuel, además si ustedes tienen algún testimonio que quieran hacerle llegar, algunas palabras que lo alienten, o cualquier otra cosa, pueden hacerlo enviando un correo a esta dirección y personalmente se lo haremos llegar a ël, verdaderamente sera como un balsamo para su vida el saber que los medios de latinoamerica están intercediendo ante el Padre por su vida.

Que tengan un excelente fín de semana. Mil gracias de antemano por su apoyo.

Rigoberto Castro Miranda
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