Abrazando la Vida, Caminando con propósito

Nick Vujicic logra, sin brazos ni piernas, una vida plena y sin barreras en Jesús

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Foto ACPress

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KairosACN/ Redacción

No tiene piernas, apenas un pequeño pie con dos dedos, sin embargo, ha dejado una huella imborrable en cada paso que emprende y en las mentes de quienes lo han escuchado.
No tiene brazos ni manos, pero ha extendido sus manos para abrazar con su testimonio y su mensaje a todos aquellos que estando completos fisicamente, piensan que todo esta perdido.

Nick Vujicic escribe, hace música, se graduó en la Universidad de la carrera de contabilidad y planeación financiera y ha desarrollado una vida plena a pesar de no tener brazos, y de contar con sólo un pie para moverse, por eso se dedica a dar pláticas sobre motivación y superación personal. Su fe en Jesús es el fundamento que le sostiene e impulsa.

La mañana del 4 de diciembre de 1982, los padres de Nick, un pastor evangélico y su esposa enfermera , esperaban impacientemente la llegada de su primogénito.

Sin embargo, pasaron de la alegría a la conmoción cuando vieron por primera vez al recién nacido.

Los médicos del hospital de Melbourne, Australia, no encontraban explicación médica que justificara el porque el pequeño había nacido sin ambos brazos a nivel de los hombros, sin extremidad inferior derecha, y con sólo un pequeño pie con dos dedos surgiendo de su muslo izquierdo.

Pensaron que no sobreviviría por mucho tiempo, pero las pruebas demostraron que el niño había nacido sano, sólo que sin extremidades.

Han pasado 27 años de ese suceso, y aquel pequeño que aparentemente no tenía la menor esperanza para desarrollar una vida normal y plena, hoy es un orador internacional, un excelente motivador y director de la organización “Vida sin Barreras”, fundada por él mismo en 2005 y que ayuda a personas con discapacidad.
Mediante esta ONG, Vujicic ha organizado la campaña “Amo vivir la vida, soy feliz”, con la que lleva recorridos 19 países, en los cuales ha dado charlas en numerosos centros comunitarios, iglesias, colegios y cárceles.

Un largo viaje
La infancia en su ciudad natal fue dura, pero Nick comprendió que su cuerpo no podía limitar su espíritu y empezó a probar técnicas para peinarse, nadar o escribir en un ordenador.

“Fue difícil acostumbrarme a mis condiciones físicas, pero con el apoyo de mis padres, empecé a desarrollar las actitudes y valores que me ayudaron a superar los desafíos. Supe que era diferente, pero en el interior yo me sentía igual a cualquier persona”, dice este

En sus presentaciones, Vujicic aborda temas como el miedo, el rechazo, la depresión, el sufrimiento e incluso las oraciones sin respuesta, experiencias por las que él mismo ha pasado de manera intensa y victoriosa.

“Mis padres tenían mucha preocupación y los miedos lógicos por el tipo de vida que yo sería capaz de llevar, Dios les proporcionó la fuerza, sabiduría, y valor a través de esos tempranos años y después, cuando yo tenía la edad suficiente para ir a la escuela”, cuenta Nick en un documental sobre su vida.

Sin embargo, la familia tuvo que enfrentar la falta de tratode la sociedad para las personas con capacidades diferentes. Su madre tuvo que librar una batalla judicial para lograr que lo aceptaran en un colegio normal.
Aprendió a escribir usando los dos dedos de su “pie” izquierdo y demostró que era tan inteligente que cualquier niño de su edad, no obstante, sufrió acoso escolar y esto lo afectó tanto que, con ocho años, comenzó a plantearse el suicidio.

A veces se sentía tan deprimido que no quería ir a la escuela para no enfrentar las situaciones difíciles y dolorosas que allí vivía. Pero sus padres lo animaron a ignorar las agresiones y a saber reconocer a los verdaderos amigos. Aunque conversaba al principio con poco niños, pronto el resto de los estudiantes comenzaron a verlo como uno más de la clase. “Dios me bendijo con muchos nuevos amigos”, recuerda Nick.

La adolescencia fue conflictiva, con momentos de dolor y de enojo por no poder modificar su condición física. En su interior había una lucha entre el conocimiento del amor de Dios y la realidad de su condición. “¿Es que yo hice algo malo?”, le preguntaba a Dios sin respuesta.

Y fue hasta la edad de 15 años que tuvo las respuestas a sus preguntas, Nick tuvo una experiencia que cambió radicalmente su vida.
“Leí un pasaje de la Biblia que relata que `al pasar vio Jesús a un ciego de nacimiento y sus discípulos le preguntaron: Maestro, qué pecados son la causa de que este haya nacido ciego, los suyos o los de sus padres? respondió Jesús: No es por culpa de este, ni de sus padres; sino para que las obras del poder de Dios resplandezcan en él´. Creí de verdad que Dios me sanaría para que yo pudiera ser un gran testimonio de su poder”, dice Nick.

Después de rogar ardientemente por unos brazos y unas piernas, el joven se dio cuenta que sus logros superando sus enormes limitaciones eran la inspiración de muchas personas, y en su interior nació un profundo agradecimiento a Dios por estar vivo y encontrar un sentido en su vida. “Comprendí que si nosotros oramos por algo, si es la voluntad de Dios, sucederá en su tiempo. Si no es voluntad de Dios, no sucederá… pero yo sé que El tiene siempre para nosotros un bien mayor que el que le pedimos”.

Así fue como a la edad de diecisiete años, Nick comenzó dar charlas al grupo de jóvenes de su iglesia con el que se reunía a orar, e inició una organización sin ánimo de lucro.

Mensaje de Esperanza
“Tengo un deseo ardiente de extender la mano a la juventud”, declara el joven australiano, quien reconoce que sus logros han sido posibles con la ayuda de Dios.

La intención de Vujicic, es demostrar cómo se puede vivir la vida sin bajar los brazos, aún cuando no se disponga de ellos. “Creo que si tú tienes el deseo y la pasión para hacer algo que corresponde con la voluntad de Dios, tú lograrás cambiar las cosas en tu vida”, asegura.

Su ingenio no conoce límites, aprendió a usar un ordenador y a teclear con el método “heel and toe”, utiliza un aparato que se introduce en su dedo más grande para sostener cosas, puede lanzar bolas de tenis y contestar el teléfono; Además hace música y a los 21 años se graduó en la Universidad.

“Como seres humanos, continuamente nos ponemos limites a nosotros mismos. Pero lo que es peor, le ponemos límites a Dios, siendo que para Él nada es imposible. Nosotros pusimos a Dios en una caja”, afirma.

“Si queremos hacer algo, en lugar de enfocarnos en nuestra capacidad, debemos concentrarnos en nuestra disponibilidad. Sabemos que nosotros no podemos hacer nada sin Dios. Una vez que estemos disponibles para el trabajo, ¿con qué capacidades contamos?, solamente con la de Dios”

Con información de ACPress/