Caído pero con ojos abiertos

Por Pastor Roberto Tinoco

“Dijo el que oyó los dichos de Dios, el que vio la visión del Omnipotente; caído, pero abiertos los ojos”
(Num. 24:4).

Introducción: la vida de muchos es un constante “ya mérito”, son una lista de memorias de “a punto de lograrlo”, tan cerca de la meta, pero no lo alcanzaron. Es la historia de creyentes dotados con grandes posibilidades que arruinaron su destino. ¿Cómo podemos evitar añadir nuestro nombre a las estadísticas de los “por poco”?

Transición: deseo hablarte de un hombre que estuvo a punto y cayó cerca de la meta, una frase de su mensaje lo define y nos advierte a la vez: “caído, pero con ojos abiertos”. Es la historia de un extranjero que soñó con ser profeta de Dios, alcanzó los dones y los privilegios, pero le faltó el carácter. Su historia relatada en el libro de Números presenta grandes enseñanzas:
1.- Tu enemigo sabe que necesita tu boca para vencerte (22:5-6).
2.- No preguntes a Dios cuando sabes o debieras saber la respuesta (22:8).
3.- ¿Quiénes son los varones que están contigo? ¿De quiénes te rodeas? –pregunta el Señor (22:9).
4.- Príncipes y dones más honorables (22:15-17). ¿Cuál es tu precio?
5.- Si preguntas por segunda vez a Dios acerca de lo que no debes hacer, Dios te dará permiso (22:19-20).
6.- No porque Dios te de permiso está de acuerdo (22:22).
7.- Los tres avisos de la asna son experiencias en la vida que van advirtiéndote cuando estás deslizándote. Si Dios tuvo que usar una asna para hablarle a su profeta, Balaam se había vuelto terco como un asno.

Tres veces le advirtió la asna.
Tres veces profetizó Balaam.
Tres veces también se refiere el Nuevo Testamento a Balaam y todo esto concuerda entre sí. Hablan del camino de Balaam, el error de Balaam, y la doctrina de Balaam.

1.- EL CAMINO DE BALAAM “Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, 16 y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta” (2 Pedro 2:15).
Sus pasos, cómo se vendió un profeta. Si no sabes a dónde vas, ¿por qué sigues caminando?

a) El camino de los sueños y la frustración. Un extranjero que llegó a conocer a Dios y soñó con ser su profeta. Lo consiguió y la Palabra de Dios llegó a ser tan conocida por medio de él, que aún los reyes paganos lo consultaban. ¿Cómo llegó a venderse? ¿Cómo se transformó en un asalariado? Probablemente se frustró al ser sólo el agorero, el adivino de la región. Sus sueños de grandeza chocaban con su realidad, no era Aarón ni Moisés, ni siquiera estuvo ante faraón cuando lo desafiaron para sacar a Israel de Egipto. No estuvo allí cuando la roca les dio de beber ni comía pan del cielo. Era un adivino entre paganos ni siquiera un levita al servicio sacerdotal. Ante sus ojos, estaba siendo desperdiciado por los demás. Cuando sientes que mereces y eres más de lo que tienes, estás cerca de perderte.

b) El primer aviso del asna: salirte del mal camino (22:23). Cuando el hombre se aferra a hacer su voluntad, Dios suele darle permiso; sin embargo, el hecho de que Dios le de permiso no significa que esté de acuerdo. El ángel de Dios estaba en el camino contra él; en algún momento comenzó a andar en sentido contrario al cielo. Impresionantemente, el profeta no distingue al ángel; cada vez que andamos en sentido contrario a Dios haciendo nuestra voluntad, dejamos de ver lo celestial. Pero la asna todavía era cristiana, así que ella si vio al ángel, además, al distinguir su espada se salió del camino tratando de evitarlo. Cuando las circunstancias van en contra de tu voluntad, reflexiona acerca de si vas en la dirección correcta. La vida suele llevarte en su lomo hacia el destino de Dios.

c) La primera profecía: el camino de la bendición (23:7-10). Cuando Balaam dio su primera profecía bendijo a Israel anunciando el camino hacia la bendición, el cual consiste en caminar a su lado. ¡Vive confiado en el Señor! ¡Siéntete especial! Sólo va a pasar lo que Dios dijo que va a pasar; por tanto sólo te debe importar lo que Dios hable.
“Y él tomó su parábola, y dijo: de Aram me trajo Balac, rey de Moab, de los montes del oriente; ven, maldíceme a Jacob, y ven, execra a Israel. 8 ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado? 9 Porque de la cumbre de las peñas lo veré, y desde los collados lo miraré; he aquí un pueblo que habitará confiado, y no será contado entre las naciones. 10 ¿Quién contará el polvo de Jacob, o el número de la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, y mi postrimería sea como la suya” (Num. 23:7-10).

2.- EL ERROR DE BALAAM “¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré” (Judas 11).
Su obstinación, cómo una bestia obedece más rápido que él y tiene mayor discernimiento.

a) El error de la obstinación y la presión del alma. Habiéndole dicho Dios que no quería que fuera se puso terco insistiendo; luego, viendo que la asna se salía del camino, se aferró a seguir adelante aunque fuera por veredas. Además, habiendo profetizado bendición y no la maldición por la que le pagó el rey Balac, se le insiste con más precio a ver “si puede torcer el brazo de Dios” para maldecir a su pueblo. Balaam es un hombre que cede a la presión. Repito, cedió primero al ir a pesar de que Dios le dijo que no fuera inicialmente. Cedió a príncipes más nobles y mayor recompensa a pesar de que Dios le ordenó expresamente que no fuera. Cedió a seguir adelante a pesar del desvío de la asna del camino. Cedió a volver a profetizar aún cuando Dios le puso sólo bendición en la boca. Buscaba la forma de conciliar su fe con la propuesta del mundo.

b) El segundo aviso del asna: librarte del error (22:24-25). Después de que la asna se sale del camino, el ángel de Dios se pone delante en la vereda tratando de taparle el paso. Entonces la asna, obligada por Balaam a seguir adelante, se aplastó contra el muro de piedras de un lado para evitar la espada del ángel. Al hacer esto oprimió el muslo del profeta. Era como decirle: ¿conoces la historia del terco Jacob y cómo lastimé su muslo? ¡Corrígete! A veces la vida te oprime tratando de librarte de juicios peores; ¿puedes ver la espada del ángel?

c) La segunda profecía: se íntegro, tienes Rey. Balac creyó que si cambiaba la posición de Balaam cambiaría su visión profetizando así algo diferente; así que lo llevó a otro monte. ¿La abundancia cambia tus palabras? Pero también en ese monte bendijo a Israel. El pueblo no tiene iniquidad ni rebelión, pero sí Rey (23:20-23).
“Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac, levántate y oye; escucha mis palabras, hijo de Zipor: 19 Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? 20 He aquí, he recibido orden de bendecir; El dio bendición, y no podré revocarla. 21 No ha notado iniquidad en Jacob, ni ha visto perversidad en Israel. Jehová su Dios está con él, y júbilo de rey en él. 22 Dios los ha sacado de Egipto; tiene fuerzas como de búfalo. 23 Porque contra Jacob no hay agüero, ni adivinación contra Israel. Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: ¡Lo que ha hecho Dios! 24 He aquí el pueblo que como león se levantará, y como león se erguirá; no se echará hasta que devore la presa, y beba la sangre de los muertos” (Num. 23:18-24).

3.- LA DOCTRINA DE BALAAM “Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación” (Ap. 2:14).
No pudiendo maldecir a Israel, Balaam ideó una forma de no perder la recompensa de Balac: le sugirió poner tropiezo a Israel con pecado e idolatría para dejarlos sin cobertura. Esto se le ocurrió cuando conoció que la bendición de Dios sobre ellos obedecía a que el Señor no veía en ellos iniquidad ni rebelión.

a) La doctrina de la indulgencia y la permisividad. ¿Qué es lo más malo que puede pasar? Hasta Balaam lo sabe, ¡quedarte sin Dios!

b) El tercer aviso del asna: permanecer en la sana doctrina (22:26-27). Después de dos advertencias, una saliéndose del camino y otra al hacerse a un lado de la espada del ángel, la asna (para entonces más cristiana y terca que Balaam), mirando nuevamente al ángel enfrente y por una vereda imposible de evitar la confrontación, se echó bajo Naamán negándose a seguir. Algunas personas con mala cobertura deberían echarse y no seguir adelante. Herejía es sobrepasarse. Balaam le dio varazos, no siempre le va a uno bien por negarse a hacer el mal.

c) La tercera profecía: el pueblo de Dios no es un asno, sino un búfalo (Num. 24:5-9). Después de dos bendiciones, el rey Balac llevó a Balaam a otro monte con la vista al desierto, pensó: “quizá el desierto le cambiará el habla”. ¿La escasez cambia tus palabras? ¿De modifica tu fe en la adversidad? Dios dijo en la tercera profecía que Israel tenía fuerzas de búfalo y era como un león, no como una asna, además, bendito quienes le bendijeren y malditos quienes le maldijeren. ¡Aleluya!
“Entonces tomó su parábola, y dijo: dijo Balaam hijo de Beor, y dijo el varón de ojos abiertos; 4 Dijo el que oyó los dichos de Dios, el que vio la visión del Omnipotente; caído, pero abiertos los ojos: 5 ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, tus habitaciones, oh Israel! 6 Como arroyos están extendidas, como huertos junto al río, como áloes plantados por Jehová, como cedros junto a las aguas. 7 De sus manos destilarán aguas, y su descendencia será en muchas aguas; enaltecerá su rey más que Agag, y su reino será engrandecido. 8 Dios lo sacó de Egipto; tiene fuerzas como de búfalo. Devorará a las naciones enemigas, desmenuzará sus huesos, y las traspasará con sus saetas. 9 Se encorvará para echarse como león, y como leona; ¿quién lo despertará? Benditos los que te bendijeren, y malditos los que te maldijeren” (Num. 24:3-9).

Conclusión: no pudiendo dialogar con él, Dios tuvo que entablar plática entre la asna y Balaam; y ante la testarudez de Balaam, vino su fin, un terrible fin. Balaam azotó tres veces su oportunidad, escogiendo el mal camino se fue tras el error y pervirtió así su destino (22:28-35). Dios bendecía y él aún se empecinaba; ¿a quién oiremos: a Balac, a la asna o a Yahwéh?